Calculadora de ahorro con interés compuesto: capital final e intereses

El cálculo proyecta cuánto valen un capital inicial y un ahorro mensual tras varios años, con los intereses sumándose cada mes al saldo. Lo que más cambia el resultado es el plazo, incluso por encima de la rentabilidad elegida.

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Cómo se calcula el capital final

El primer paso convierte la rentabilidad anual en un tipo mensual; a mano, la forma más simple es dividirla entre 12. Con ese tipo, el capital inicial se multiplica por uno más el tipo mensual tantas veces como meses tiene el plazo. Es la parte que crece por sí sola.

Las aportaciones siguen otra lógica: se ingresan al final de cada mes. La primera trabaja durante todos los meses del plazo menos uno, y la última no genera ningún interés, porque llega justo cuando el plazo termina. Sumar todas esas aportaciones con sus intereses tiene fórmula cerrada, y el resultado coincide con recorrer el calendario mes a mes.

Al final se suman las dos partes y se obtiene el capital final. El total aportado es el capital inicial más la aportación mensual por el número de meses; los intereses son la diferencia entre ambas cifras.

Qué cambia el resultado y cuánto

Tres palancas mueven el resultado: el plazo, la rentabilidad y el importe mensual. Un ejemplo que se puede rehacer a mano: 10 000 euros iniciales, 200 euros al mes, un 5 % anual y 10 años. Se aportan 34 000 euros y el capital final ronda los 47 500, es decir, unos 13 500 de intereses.

Si la rentabilidad fuera del 3 % en lugar del 5 %, el capital final bajaría a unos 41 400 euros, unos 6 100 menos. Si se mantiene el 5 % y el plazo sube a 15 años, el capital final ronda los 74 600 euros: cinco años más añaden unos 27 000 euros, aunque solo se aportan 12 000 más.

La razón es que los intereses se calculan sobre un saldo cada vez mayor. Por eso el plazo pesa más que un punto de rentabilidad, y por eso empezar pronto con poco puede acercarse a empezar tarde con mucho. Estas cifras usan el tipo anual dividido entre 12; otra conversión daría diferencias pequeñas.

El error de leer el resultado como promesa

El error más habitual es tomar el capital final como una cantidad segura que se tendrá en la mano con el poder de compra de hoy. La proyección supone un tipo constante cada mes, sin comisiones, sin impuestos y sin subida de precios. Es una estimación, no un resultado garantizado.

Los precios son el ejemplo más claro: con una rentabilidad del 5 % y una subida de precios del 2 % anual, el poder de compra crece cerca de un 2,9 % al año, no un 5 %. El crecimiento real del ejemplo anterior se parece más al del escenario del 3 % que al del 5 %.

Una comisión anual del 1 % actúa de forma parecida: deja el tipo efectivo en torno al 4 %. Su coste es silencioso, porque nadie nota la diferencia en un mes, pero se acumula durante años. Lo más útil es probar varios tipos, incluido uno prudente, y quedarse con el rango en lugar de con una sola cifra.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre interés simple e interés compuesto?

En el interés simple, los intereses se calculan siempre sobre el capital de partida. En el compuesto, los intereses ya ganados se añaden al saldo y generan nuevos intereses. Con 1 000 euros al 10 % anual, el simple da 100 euros cada año; el compuesto da 100 el primer año, 110 el segundo, 121 el tercero, y así sucesivamente.

¿Por qué la última aportación no genera intereses?

Porque se ingresa al final del último mes, justo cuando termina el plazo, y no queda tiempo para que rinda. La primera aportación sí trabaja durante casi todo el plazo. Este criterio de fin de mes es algo más prudente que ingresar al principio, donde cada aportación ganaría un mes más de intereses.

¿Cuánto tengo que ahorrar al mes para llegar a una cifra concreta?

Sin capital inicial, el resultado es proporcional a la aportación: si doblas la cuota, doblas el capital final. Con el 5 % anual y 10 años, 200 euros al mes dan unos 31 000 euros; para llegar a unos 62 000 harían falta unos 400 euros. Con capital inicial, la proporción ya no es exacta y conviene probar valores.

¿Los intereses ganados son beneficio neto?

No necesariamente. La cifra es bruta: no descuenta comisiones del producto, impuestos sobre las ganancias ni la pérdida de poder adquisitivo por la subida de precios. Además, supone una rentabilidad fija durante todo el plazo, cosa que en la realidad rara vez ocurre. Úsala como orden de magnitud, no como saldo previsto.